Tuve el privilegio de presidir el Congreso, de liderar importantes comisiones y de impulsar leyes que dejaron huella en nuestro país
Más allá de los cargos, los reconocimientos o las cifras, me llevo la satisfacción de haber trabajado cada día con la convicción de que servir a Colombia siempre valdrá la pena.
Han sido años de aprendizajes, retos, sacrificios y también de grandes satisfacciones. Años que no habrían sido posibles sin el apoyo de mi familia, de mi equipo y de tantos ciudadanos que creyeron en este proyecto de vida pública.
Hoy me despido del Congreso, pero no del compromiso que he tenido durante toda mi vida con Colombia. Porque el servicio no depende de un cargo; depende de la voluntad de seguir aportando, construyendo y trabajando por un mejor país.
Gracias, Colombia. Ha sido el honor más grande de mi vida.














