Jóvenes del Colegio Guillermo Carey de Barranquilla conversaron con el gobernador Eduardo Verano y lo motivaron a seguir promoviendo las campañas humanitarias en el departamento
Un acto emotivo, lleno de alabanzas a Dios, música y reflexión acerca de la importancia de la solidaridad, protagonizaron estudiantes de décimo y undécimo grado del Colegio Guillermo Carey, de vocación cristiana, en el marco de la campaña humanitaria por los damnificados del terremoto en el Chocó, organizada por la Gobernación del Atlántico en la Galería de la Plaza de la Paz.
El grupo se encontraba en una jornada de evangelización en la intersección vial de la carrera 46 con calle 53, frente a la Catedral Metropolitana María Reina, cuando se enteró de que el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, estaba a pocos metros de allí, en la Galería, coordinando el centro de acopio de las ayudas que entregan los atlanticenses.
«Nosotros nos encontrábamos evangelizando en las calles, exactamente en el semáforo frente a la Catedral en la Plaza de la Paz. Veníamos hacia acá a hacer una oración pública para ayudar y tratar de alcanzar a muchas más personas. Al notar la presencia del gobernador y las ayudas que ahí se encontraban, decidimos actuar rápidamente y ofrecernos como voluntarios para acomodar todo esto acá adentro. Nos acercamos a la persona encargada, preguntamos y acomodamos donde iba cada cosa», contó el joven Josué Daniel Gallegos Salazar.
Agregó que «el principal mensaje es que, aunque a nosotros no nos afectó directamente, debemos tener conciencia y empatía con nuestros hermanos colombianos de departamentos como el Chocó, o en ciudades como Cali, Manizales y Pereira. Son personas que en este momento no saben cómo expresar su profundo dolor al perder tantas cosas. Tenemos que venir acá, disponer nuestras manos y nuestra energía. No dar de lo que nos sobra, sino dar lo que realmente está en nuestro corazón».
A las expresiones de Josué Daniel se unieron las de dos estudiantes del mismo colegio, ubicado en el norte de Barranquilla: Ana Sofía Lozada Osorio, de 14 años, y Juliana Santiago Solano, de 17. Ambas hicieron énfasis en el apoyo a los afectados por el fenómeno natural registrado el pasado lunes 10 de agosto, el cual tuvo su epicentro en el corregimiento de San José del Palmar, en la Costa Pacífica, y que también golpeó con dureza al Eje Cafetero.
«Me pareció algo magnífico porque yo, primeramente, me acerqué al gobernador, le pedí permiso, le entregué un tratado y le hablé un poco sobre la palabra de Dios. Él me invitó a pasar y yo invité a mi vez a mis compañeros presentes de los grados décimo y once del Colegio Guillermo Carey, dando la cara por toda la institución. Les quiero decir a todos los afectados que, aunque en este momento parece que están solos y que perdieron absolutamente todo, recuerden que no lo están; arriba hay un Dios que todo lo ve, que los va a ayudar y jamás los va a abandonar, que nos quiere a todos y que los estamos apoyando para salir de todo esto», anotó Ana Sofía.
Juliana, por su parte, destacó que «Dios siempre está con nosotros, siempre va a estar, ¡animémonos! Como colombianos debemos unirnos más en esta etapa, ya que hoy estamos aquí y mañana no sabemos. Entonces, abracémonos, ayudémonos y pidámosle mucho a Dios por esto».
En respuesta al gesto de colaboración de los jóvenes estudiantes y a sus mensajes, el gobernador Verano les agradeció su espontaneidad y motivación hacia las comunidades del Atlántico.
«Quiero agradecerles a todos estos jóvenes, estudiantes de muchos de nuestros colegios que hoy están sensibilizados y han querido sumarse. Ha sido una explosión espontánea de solidaridad con nuestros hermanos del Chocó. Hoy es por ellos, porque ayer fue por nosotros: cuando necesitamos ayuda durante la inundación de 2010, aquí estuvo mucha gente apoyándonos, y hoy son ellos los que la necesitan», concluyó el mandatario.














