Desde Barranquilla hasta Roma, crece una alianza poderosa por la soberanía alimentaria, la salud y e
Desde las comunidades del suroriente y suroccidente de Barranquilla hasta la ciudad de Roma, se fortalece una alianza internacional por la soberanía alimentaria, la salud y el tejido social. A través del proyecto Huertas Comunitarias, respaldado por la empresa Replay de Roma (Unión Europea) y en colaboración con la Alcaldía de Barranquilla, las comunidades están sembrando mucho más que alimentos: están cultivando bienestar, unidad y esperanza.
El proyecto impulsa un proceso integral de formación y acompañamiento para el desarrollo de huertas comunitarias orgánicas, promoviendo prácticas agroecológicas, el autoconsumo responsable y la economía circular desde los territorios populares.
Estas huertas no son únicamente espacios productivos, Se han convertido en escenarios vivos de transformación comunitaria, resocialización y fortalecimiento del tejido social. Son lugares donde convergen familias, instituciones y organizaciones comunitarias, generando vínculos sólidos y nuevas formas de vida sustentables.
En barrios como Lipaya, Juan Mina, Las Gardenias, Villas de San Pablo, La Paz y otros sectores aledaños, las comunidades están trabajando unidas, compartiendo saberes y sembrando esperanza, lo que antes era un lote baldío o un espacio sin uso, hoy florece con cultivos orgánicos y comunidades empoderadas.

Economía solidaria y educación ambiental
La producción de estas huertas se distribuye de forma equitativa: una parte se destina a la alimentación directa de las familias y vecinos; otra parte se comercializa de manera local para asegurar la sostenibilidad económica de la huerta y apoyar a los huerteros y huerteras que la lideran.
Además, el proyecto contempla procesos de educación ambiental y agroalimentaria, promoviendo la creación de patios productivos en los hogares esto permite que más familias cultiven sus propios alimentos y puedan intercambiar productos entre vecinos o incluso con pequeños comercios de barrio, reforzando así la economía local.
Un modelo que puede replicarse
El impacto del proyecto Huertas Comunitarias demuestra que la agricultura urbana y comunitaria no solo es viable, sino necesaria. Su capacidad para generar empleo, fortalecer la seguridad alimentaria y reconstruir el tejido social lo convierte en un modelo inspirador para otras ciudades del país y del mundo.
Este no es un proyecto momentáneo: es una iniciativa perdurable. Seguimos capacitándonos, seleccionando líderes comunitarios y fortaleciendo el proceso para asegurar su sostenibilidad en el tiempo.
La idea es que las huertas sigan creciendo, multiplicándose y generando impacto positivo.














