La magia del Carnaval de Barranquilla volvió a deslumbrar con la Gran Parada Carlos Franco, un desfile que, en su edición número 23, reafirmó su lugar como uno de los eventos más esperados de estas fiestas.
Este desfile rinde homenaje al legado de Carlos Franco, exmiembro de la Asociación de Grupos Folclóricos del Atlántico (Agfa) y gran líder cultural, cuyo amor por las tradiciones sigue vivo en cada comparsa, disfraz y expresión artística que recorre las calles.
El bordillo: la tribuna popular del Carnaval

Desde tempranas horas, las calles de Barranquilla se transformaron en un gran escenario festivo. En El Bordillo, la tribuna popular del Carnaval, las familias sacaron sus sillas para disfrutar del espectáculo con la mejor vista. Algunos desde los balcones, otros desde las tiendas, pero todos con el mismo entusiasmo de cada año.
Un desfile con sabor internacional

En esta edición, los 6 kilómetros de recorrido vibraron al ritmo de 164 grupos folclóricos y más de 1.000 disfraces, además de la participación especial de cuatro delegaciones internacionales, con dos agrupaciones de México y dos de Chile, que enriquecieron la diversidad cultural del evento.
El desfile atravesó 19 barrios, partiendo desde la Iglesia de San Felipe, descendiendo hasta la calle 21 y luego conectando con la Cordialidad, en un trayecto donde la música, los colores y la energía del Carnaval conquistaron a miles de espectadores.

Un legado que sigue vivo
La Gran Parada Carlos Franco no solo es un evento del Carnaval, sino un símbolo de la tradición barranquillera. Año tras año, su impacto cultural y su poder de convocatoria confirman que el legado de sus pioneros sigue más fuerte que nunca.
Barranquilla celebró una vez más su identidad con este majestuoso recorrido, dejando claro que el Carnaval es una fiesta que trasciende generaciones y fronteras.

















