La noche del miércoles de ceniza, en el Estadio Romelio Martínez, el Tiburón volvió a demostrar que cuando la fiesta parece apagarse… aparece su jerarquía
Apenas al minuto 7 del primer tiempo, tras revisión del VAR, el árbitro Ferney Trujillo sancionó penal por mano de Omar Bertel.
Luis Fernando Muriel tomó el balón y, con categoría, venció a Jean Fernandes para el 1-0.
América reaccionó y encontró el empate al 28’. La jugada estuvo marcada por la polémica: dos acciones discutidas en la previa —empujón y plancha— no fueron sancionadas. Finalmente, Yeison Guzmán remató, el balón se desvió en la zaga rojiblanca y terminó en el fondo del arco defendido por Mauro Silveira.
El partido se equilibró. Intensidad, fricción y emociones propias de un clásico moderno del FPC.
El campeón no perdona
En el complemento, Junior buscó el segundo con insistencia. Muriel estuvo cerca nuevamente y Jannenson Sarmiento rozó el gol con un remate cruzado que pasó a centímetros.
Cuando el empate parecía firmado, llegó la acción definitiva: penal sobre Guillermo Paiva en tiempo de adición.
Y entonces apareció el hombre de las noches grandes:
Teófilo Gutiérrez.
Con temple, liderazgo y esa jerarquía que distingue a los ídolos, Teo ejecutó con precisión. Aunque el arquero adivinó el lado, el cobro fue inatajable. Gol. 2-1. Explosión en el Romelio.
Tabla y mensaje
Con esta victoria, Junior se ubica cuarto con 12 puntos, a solo dos unidades del líder Internacional de Bogotá.
Más allá de los números, el mensaje es claro:
este equipo sabe competir, sabe sufrir… y sabe ganar.
Que siga el Carnaval… porque cuando juega el Campeón, la fiesta no termina.















